La Torre Oscura (II): La invocación de Stephen King
Tras dejar atrás al hombre de negro, Rolando despierta en una playa donde es atacado por unos monstruos similares a las langostas (langostruosidades). Sale mal parado del encuentro, ya que pierde dos dedos y es malherido en una pierna, pese a ello consigue huir de ser devorado. Siguiendo la profecía del tarot del hombre de negro, encontrará en la playa unas puertas que le dirigirán a otro mundo, el nuestro, en donde encontrará a sus compañeros de viaje hacia la Torre Oscura.
La primera puerta, marcada como la de “El prisionero”, le dirigirá al Nueva York de 1987, concretamente a Eddie Dean. Eddie es un toxicómano que está enganchado a la heroína. Para salir del paso hace pequeños trabajos para los grupos mafiosos y los narcotraficantes. Rolando verá como Eddie trata de pasar su carga de cocaína de contrabando. A través de la puerta, como si fuera un mero espectador trata de entender el comportamiento dell drogadicto, hasta que decide tomar partido por él, y trata de salvarlo. Eddie decide seguir a Rolando para intentar huir de su destino marcado por la droga, por su posible ingreso en prisión o por lo que pueda hacerle el narcotraficante Balazar.
La segunda puerta, marcada como la de “La Dama de las Sombras”, le dirige a un Nueva York anterior (1964). Allí Odetta Holmes, una joven heredera negra, sufre un terrible accidente en el metro, perdiendo ambas piernas. Sin embargo no es este su rasgo más marcado. Sufre un trastorno de identidad disocitivo, que le provoca multiples personalidades. Su personalidad Detta Walker, lleva una vida paralela a Odetta, sin ninguna conozca a la otra. Cuando Rolando lleva a ambas (en un solo cuerpo) a su mundo, él y Eddie, tendrán que enfrentarse a ambas.
La última puerta, “La muerte”, les lleva la misma ciudad pero en 1964. Allí habita Jack Mort “El que empuja”. Jack es un asesino, y Roland tendrá que averiguar cual su papel en la historia. Un papel que conllevará tremenda repercusión.

Publicado originalmente el 2 de Diciembre del 2008.
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Nos leemos en el siguiente capítulo.


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